El cannabis y los trastornos cognitivos

El cannabis y los trastornos cognitivos

 El consumo de cannabis deriva en alteraciones cognitivas:

  • Por el bajo coste que tiene, hecho que facilita su enorme difusión y consumo entre los jóvenes.
  • Por la severidad de las alteraciones que produce, complicadas aún más cuando se la mezcla con alcohol.
  • Porque se ha instalado en la población la creencia de que se trata de una droga inocua, divertida, símbolo de rebeldía y con maravillosos aportes a la farmacopea.

Sin embargo, indicamos a continuación algunos aspectos de los trastornos cognitivos que produce la cannabis sativa.

La corteza frontal es el lugar donde se procesa la información que arriba al cerebro y donde se inician las acciones sensorio-motoras necesarias para la coordinación motriz y el equilibrio. Se sabe que el THC (tetrahidrocannabunol, elemento psicoactivo de la marihuana) produce cambios inmediatos y mediatos en el metabolismo cerebeloso y que en los consumidores crónicos se produce una disminución de la actividad cerebelosa que se expresa en alteraciones de la coordinación motriz y propioperceptivas, y de la capacidad de aprendizaje.

La marihuana altera las interacciones de un neurotransmisor que, entre otras funciones, también interviene en el proceso de la memoria.

Los registros en numerosos países acerca del notable incremento en conductores que habían fumado marihuana, es una clara evidencia de los riesgos de su consumo. Muchos experimentos han evidenciado que la marihuana es más peligrosa en este sentido que el alcohol y que la mezcla de ambas es aún más grave y desgraciadamente demasiado frecuente en adolescentes de ambos sexos, aunque con predominio masculino.

Se ha informado que el THC es 4.000 veces más potente que el alcohol en producir una disminución en el desempeño de un conductor en condiciones adecuadamente controladas.

Se sabe también de sobras que, para los estudiantes abusadores de marihuana, la capacidad de aprendizaje se encuentra afectada no sólo cuando está colocado, sino por lo menos hasta un día después. El uso abusivo regular de marihuana compromete la capacidad de aprendizaje y de recordar información, primordialmente al deteriorar la habilidad para enfocar, sostener y rotar la atención.

Y aunque los deterioros cognitivos residuales no son severos, pueden llegar a ser significativos en la vida cotidiana del fumador crónico. La disminución de la habilidad para prestar atención y de la flexibilidad mental pueden causar importantes dificultades de adaptación a la tareas intelectuales o interpersonales de los usuarios crónicos.