La adicción a los tranquilizantes

En nuestro blog del centro de desintoxicación nos referiremos hoy a los tranquilizantes, que son drogas legales y uno de los medicamentos más consumidos por la población. Estos fármacos están entre los más prescritos, pero el problema reside en que el 2% de la población lo toma sin la supervisión médica.

Los tranquilizantes, como drogas legales, alivian los estados en los que existe nerviosismo, ansiedad insomnio, contracturas musculares e incluso convulsiones epilépticas, pero siempre deben ser prescritas por un médico y sólo se deberían adquirir mediante receta médica.

Sin embargo, frente a estos aspectos positivos, existen otros negativos, entre los que destacan: pueden crear dependencia y tolerancia, poseen interacciones con otros fármacos que también afectan a nuestro cerebro, como el alcohol, y alteran la memoria.

Los tranquilizantes pueden recibir varios nombres, como hipnóticos (que inducen el sueño), sedantes (que provocan sedación) o ansiolíticos (que calman la ansiedad). Son un grupo de medicamentos que deprimen la actividad cerebral, de manera que provocan, con dosis crecientes, disminución de la ansiedad, sedación, relajación muscular, somnolencia y sueño, pudiendo llega a producir anestesia general.

Estos preparados comparten la característica común de todos los depresores cerebrales, y es la de que los efectos de éstos potencian los de cualquier otro depresor, es decir, que el efecto depresor de un tranquilizante potencia los del alcohol, por ejemplo, y viceversa.

Otra característica específica de los tranquilizantes es que los efectos depresores que sufre un consumidor que ha tomado más de un tranquilizante son mayores que los esperados en alguien que ha tomado sólo uno. Tal efecto depresor de la actividad cerebral es impredecible e imprevisto, por lo que la combinación de tranquilizantes, salvo por la indicación y control de un médico, debe evitarse, especialmente si una de las drogas es alcohol.

Las benzodiacepinas son fármacos ansiolíticos. Es uno de los grupos farmacológicos más consumidos por los españoles, en especial por las personas mayores. Las benzodiacepinas se dividen, según su acción, en benzodiacepinas de acción larga (duración de los efectos de más de dos días), intermedia (duración entre uno y dos días) y corta (duración menor de un día).

Se acepta que las benzodiacepinas de acción corta, indicadas sobre todo como hipnóticos, pueden provocar mayor dependencia que las de acción intermedia prescritas preferentemente como ansiolíticos.

Las benzodiacepinas son medicamentos muy utilizados en medicina. Su mayor indicación es para el tratamiento del trastorno de ansiedad e insomnio. También se utilizan como relajantes musculares, inductores de anestesia, desintoxicación de drogas, epilepsia, estados de agitación, depresiones leves y otros cuadros psiquiátricos. Los efectos secundarios suelen ser dependientes de la dosis administrada y los más frecuentes son la sedación, la somnolencia, la falta de equilibrio y las alteraciones de la memoria.

Las benzodiacepinas pueden inducir dependencia, especialmente cuando se utilizan en dosis altas y durante un periodo de tiempo prolongado.