Qué son las benzodiacepinas

Administradas adecuadamente, las benzodiacepinas pueden proporcionar un alivio significativo de la ansiedad sin interrumpir las funciones normales. Más importante todavía, son bastante seguras en cuanto al riesgo de sobredosis si se usan solas y no se combinan con ningún otro sedante, incluido el alcohol.

Aunque hay pocas muertes conocidas causadas por benzodiacepinas, en la mayoría de los casos la persona las había consumido con otras sustancias.

Las benzodiacepinas no son un fármaco perfecto porque producen somnolencia y pérdida de la coordinación motora, por lo menos durante los primeros días.

Entonces, conducir maquinaria como automóviles es una mala idea. Asimismo, pueden causar problemas de aprendizaje y causar amnesia. Finalmente, se desarrolla un grado de tolerancia significativo y se requiere aumentar la dosis, lo que va de la mano con largos períodos de abstinencia al dejar de consumirlas.

Debido a que aumentan la inhibición del sistema nervioso central, las benzodiacepinas pueden deteriorar el proceso de neuroplasticidad e impedir que el cerebro registre y se adapte a nueva información y cambie sus circuitos.

Los sedantes generales también pueden reprimir este proceso, pero pocas personas los toman permanentemente, mientras que muchas toman benzodiacepinas durante largos períodos de tiempo. Puesto que el aprendizaje de nuevas nociones resulta problemático, no es realista que alguien trate de hacerlo mientras está bajo el efecto de las benzodiacepinas.

Afortunadamente, los efectos sobre el aprendizaje desaparecen cuando se suspende el consumo del fármaco.

En cuanto a otros problemas con las benzodiacepinas, son prácticamente los mismos de los sedantes generales: mareo, vértigo, deficiente coordinación muscular, pesadillas, etc.