Reflexiones motivadoras que pueden servirte de ayuda (Taller de Clínicas CITA para el tratamiento de las adicciones)

La ocasión para dejar una adicción hay que crearla, no esperar a que llegue.

Cada logro, sea grande o pequeño, tiene unas etapas de esclavitud y de triunfo; un comienzo, una lucha, una victoria.

Cuando quieras emprender algo, habrá un montón de gente que te dirá que no lo hagas. Cuando vean que no te pueden detener, te dirán cómo tienes que hacerlo. Cuando finalmente lo logres, dirán que siempre han creído en ti.

Si no puedes hacer grandes cosas, haz pequeñas cosas a lo grande.

Algunas personas quieren que ocurra algo; otras sueñan que algo ocurrirá por sí solo; otras hacen que suceda.

La mayoría de las personas fracasan por no haber concebido una idea clara de lo que quieren conseguir.

Si seguimos haciendo lo que estamos haciendo, seguiremos consiguiendo lo que estamos consiguiendo.

Ignoramos nuestra verdadera estatura hasta que nos ponemos en pie.

Hay momentos en que la audacia es prudencia.

Una aventura es algo que nos escoge a nosotros, no algo que nosotros escogemos.

La fortuna va donde está el coraje.

Los grandes peligros permiten descubrir los recursos.

Si ya sabes lo que tienes que hacer y no lo haces, entonces estás peor que antes.

No decidirse es decidirse.

A camino largo, paso corto.

El único lugar donde el éxito precede al trabajo es el diccionario.

Un esfuerzo más y lo que iba a ser un fracaso se convierte en un éxito.

Una brújula no dispensa de remar.

Tú eres el motivo de casi todo lo que te sucede.

Si dispusiera de ocho horas para cortar un árbol, emplearía seis en afilar el hacha.

Las cosas no se ven como son, las vemos como somos.

El gran secreto de alargar la vida es no acortarla.

En la vida no hay premios ni castigos, sino consecuencias.

La vida sólo puede ser comprendida hacia atrás pero sólo puede ser vivida hacia delante.

Vive tu vida como te gustaría que tus hijos vivieran la suya.

Los pequeños detalles determinan las grandes decisiones.

Campeón es el boxeador que se levanta de la lona una vez más de las que cae.

Tu mejor maestro es tu último error.

Sólo hay una cosa más dolorosa que aprender de la experiencia y es no aprender de la experiencia.

Las tres palabras más difíciles de pronunciar son. “Me he equivocado”