Talleres de Clínicas CITA: Optimismo

patologia dual

Este texto es un material de trabajo para el Taller motivacional de la Unidad Específica de Patología Dual de Clínicas CITA:

Me gustaría definir el optimismo con este ejemplo:

La palabra crisis en chino se escribe con dos caracteres. El primero significa ‘riesgo’, y el segundo se interpreta como ‘oportunidad’.

O sea, una crisis o problema siempre trae ligadas las dos caras de la moneda.

Un optimista, una persona emprendedora, considerará un problema con la cara de la oportunidad y dará lo mejor de sí. Puede experimentar temor y considerará los riesgos, pero actúa lo lo mejor que puede en todo caso.

Un pesimista considerará un problema con la cara del temor e incluso puede que no intente nada.

En alguna ocasión, un maestro de la Universidad nos decía que le preguntó a su hermano:

‘¿Cómo consigues tener novias tan guapas?’

– ‘Muy sencillo” –respondió él – ‘Propónselo a 100 guapas y una por lo menos te va a decir que sí’.

No hay nada malo en no tener éxito: si no logramos lo que nos proponemos, es porque nos espera algo mejor todavía: una mejor pareja, un mejor trabajo…

Y por otra parte, el temor no tiene sentido. ¿Por qué? Así está diseñada la vida.

Imagínate al papá pez diciéndole a su bebé pez:

– ‘Mira hijito, el mundo ideal es aquel en que el que las aguas están tranquilas, no hay tiburones, no hay nadie que te vaya a comer, puedes disfrutar de la vidaPero las cosas en la actualidad no son así: ¡el mundo acuático está muy loco! Así que cuidado, no salgas del escondrijo porque… ¡te puede pasar algo!’.

Tú, como ser humano, entiendes de forma natural que la vida de un pez es peligrosa… ¡y consideras que el pez papá le diga al pez hijo semejantes cosas son un disparate! La vida acuática está diseñada así…

O imagínate a la mamá gorrión diciéndole a su gorrioncito bebé:

– ‘Mira, el mundo ideal es aquel en el que puedes volar, comer tus gusanitos, regresar a casa y volar cuando te plazca… pero el mundo aéreo está muy loco… tienes que cuidarte de las águilas… ¡hasta de chocar con los aviones! Por eso, es mejor que no salgas del nido muy a menudo… ¡y no te arriesgues!’.

Tú, como ser humano, entiendes de forma natural que la vida de un gorrión es peligrosa… La vida aérea está diseñada así…

Sin embargo, el bebé gorrión llegará a crecer y disfrutar de la belleza del aire. Sí, con todos sus peligros, la emoción de volar por todo lo ancho del mundo no se va a comparar en absoluto con renunciar a su derecho, a su naturaleza de abrir sus alas. ¡Y volar! ¡Y emocionarse con la vida!

Si renunciara al don que la vida le dio, el gorrioncito lo sentiría en su interior y, si no escuchara su vocecita que le reclama cumplir su naturaleza, se sentiría deprimido, triste, infeliz.

Y sólo tiene dos opciones: arriesgarse y descubrir la belleza de la vida, de la aventura…, o callar esa voz. Pero el espíritu del pequeño gorrión le va a gritar, le va a dar dolores de cabeza, enfermedades…, como diciéndole:

‘¡Vuela!’.

¿Conoces personas que se pasan enfermas todo el tiempo? Observarás que su mentalidad no es positiva… critican demasiado y se lamentan de todo.

Y el no escuchar su voz interna es lo que les ha originado eso. Las enfermedades del cuerpo frecuentemente son reflejo y gritos de la infelicidad del espíritu y es la forma en que muestra su descontento. ¿De qué otra forma quieres que tu espíritu te grite?

  1. ¿Qué piensas del texto?
  1. ¿Cuál sería tu definición de optimismo?
  1. ¿Qué palabra pondrías en el lugar de ‘espíritu o espiritualidad’?
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